miércoles, 3 de septiembre de 2014

César le responde a Abelardo...


Leímos el cuento "El marica", de Abelardo Castillo. Y resulta que el personaje de César también lo leyó, y le respondió a Abelardo. Confesiones, resentimientos, perdones... ¿qué le dice César a su antiguo amigo?

2 comentarios:


  1. Escuchame, Abelardo. No tengo idea de dónde vivís ahora ni de qué estarás haciendo. Hay una cosa que te tengo que decir, ya que nunca me animé a decírtelo. Escuchame.
    Vos siempre fuiste como los demás. Te burlabas de mí como los otros, aunque yo sé que en el fondo no querías y sólo lo hacías por quedar bien con los demás. Éramos amigos y casi siempre andábamos juntos. Me acuerdo cuando te llevé a misa y el colorado Martínez gritó "adiós, los novios" y vos saltaste a defenderme. Eso significó mucho para mí, yo te tenía mucha confianza hasta el día en que me llevaste engañado al prostíbulo.
    La verdad no sé por qué me hiciste eso, desde esa vez te desconocí por completo. Me sorprendió por completo cuando me dijiste que no "pudiste".
    Escuchame, Abelardo. No tengo idea de dónde vivirás ahora ni de qué estarás haciendo. Hay una cosa que te tengo que decir, ya que nunca me animé a decirte: escuchame, siempre estuve enamorado de vos.
    (por Fernando Corvalán)

    ResponderEliminar
  2. Era jueves cuando recibí tu carta. Había vuelto del trabajo y estaba realmente cansado. Cuando leí tu nombre en el sobre se me puso la piel de gallina.
    La verdad es que me sorprendió recibir tu carta porque hace muchísimo tiempo no pensaba en vos. Yo te admiraba, Abelardo. Vos eras el que siempre me defendía de los otros y estabas conmigo a pesar de lo que te dijeran sobre mí. Eras amable, y eso me daba mucha seguridad para que te contara cualquiera de mis problemas. Eras un pibe en quien yo confiaba.
    Si te sentís culpable o algo parecido por lo que pasó hace años, no te preocupes, ya ya creo que lo superé. Ahora estoy muy bien y feliz. Lo que quiero que sepas es que aunque no pienso en eso, no quiero saber nada más de vos, porque si nos encontráramos volvería a pensar en el pasado y no quiero hacerlo. Pero sí espero que tengas una muy buena vida y que seas muy feliz.
    Era jueves cuando recibí tu carta. Estaba cansado y no sé por qué había decidido a mitad de la madrugada revisar la correspondencia.
    (por Lucía Varela)

    ResponderEliminar